En The Future is for Everyone, publicado por Meta y escrito por Mark Zuckerberg, se plantea una visión bastante más ambiciosa que simplemente mejorar Meta AI: en los próximos años, cada persona podría disponer de una superinteligencia personal capaz de trabajar permanentemente a su servicio.

La propuesta es fascinante. También convenientemente favorable para Meta.

Y precisamente por eso vale la pena mirarla con entusiasmo, pero sin apagar el pensamiento crítico.

Meta no está vendiendo IA: está vendiendo una filosofía

El argumento central es provocador: la superinteligencia no debería quedar concentrada en gobiernos, grandes compañías o pequeños grupos de expertos. Debería distribuirse ampliamente entre las personas. Meta presenta tres principios: empoderamiento individual, invención y equilibrio de poder.

Me parece una discusión mucho más interesante que preguntar qué chatbot responde mejor.

Porque si la IA termina siendo tan poderosa como Zuckerberg anticipa, el verdadero problema no será tecnológico. Será quién controla esa inteligencia.

Eso sí: cuando una de las compañías tecnológicas más grandes del planeta te explica las virtudes de “poner el poder en manos de las personas”, conviene recordar quién construirá probablemente buena parte de esa infraestructura.

Hay una pequeña ironía ahí.

De 90% agricultores a emprendedores con IA

Meta utiliza una cifra histórica muy efectiva: antes de la Revolución Industrial, aproximadamente el 90% de las personas trabajaba cultivando alimentos para sobrevivir. La tecnología fue reduciendo esa necesidad y abrió espacio para nuevas profesiones.

El argumento es que la superinteligencia personal podría provocar algo parecido.

En vez de destruir el empleo, podría multiplicar nuestra capacidad de crear cosas que hoy requieren equipos completos.

Zuckerberg imagina estudios de producto operados por una sola persona, diseñadores de experiencias, “biólogos personales” y pequeñas empresas capaces de alcanzar escalas que actualmente serían imposibles. Incluso menciona que su hija de 8 años ya puede programar ideas y producir videos en una tarde que antes habrían requerido meses.

¿Optimista? Muchísimo.

¿Imposible? No me atrevería a decirlo.

La historia digital está llena de actividades que hace 20 años habrían requerido una empresa y hoy puedes ejecutar desde un notebook.

Tu próximo compañero podría trabajar 24/7

La visión de Meta incluye un agente personal que trabaje 24 horas al día, 7 días a la semana, ayudándote con salud, carrera, finanzas, relaciones, aprendizaje y administración doméstica.

Aquí aparece, para mí, el cambio realmente disruptivo.

Hoy tú “usas” inteligencia artificial. Mañana quizás tengas que dirigirla.

La diferencia es enorme.

No abrirás ChatGPT, Gemini o Claude para escribir un correo. Tendrás varios procesos inteligentes observando objetivos, buscando información, proponiendo alternativas y ejecutando acciones constantemente.

El profesional competitivo podría dejar de ser quien sabe hacer más cosas y pasar a ser quien sabe orquestar mejor inteligencia artificial.

Eso cambia educación, productividad y liderazgo.

La superinteligencia también consume mundo físico

Aquí el relato futurista aterriza brutalmente en cemento, energía y agua.

Meta está construyendo enormes centros de datos. En Richland Parish, Louisiana, la compañía afirma que el incremento de recaudación asociado a su inversión permitió entregar a profesores un bono de US$50.000. También declara el objetivo de ser water positive en 2030 y, en zonas de alto estrés hídrico, restaurar el 200% del agua utilizada.

Esto importa porque hablar de inteligencia artificial como si viviera mágicamente “en la nube” es bastante cómodo.

La nube son edificios gigantes, chips, electricidad, agua y comunidades reales.

Meta sabe que la aceptación social de la IA también se jugará ahí.

¿Democratización o una nueva batalla por el poder?

La parte más polémica del artículo aparece cuando Meta sostiene que distribuir la superinteligencia personal sería más seguro que concentrarla.

Zuckerberg incluso plantea que una ventaja tecnológica de apenas dos meses puede ser extremadamente valiosa, y compara la velocidad estadounidense para construir infraestructura con China, que según el artículo está incorporando más de 1 GW de capacidad nuclear aproximadamente cada dos semanas.

La carrera, entonces, no es solo por desarrollar mejores modelos. Es económica, energética y geopolítica.

Y aquí está mi principal reparo.

“The Future is for Everyone” es un manifiesto atractivo, pero sigue siendo el manifiesto de una empresa interesada en que su propia visión de la IA gane. Eso no invalida sus argumentos; simplemente significa que debes leerlos como leerías cualquier estrategia empresarial brillante: preguntándote quién gana si efectivamente se convierte en realidad.

La idea que sí compraría completa es esta: la IA debería aumentar tu capacidad de crear, no simplemente convertirte en espectador de máquinas que hacen todo por ti.

Si la superinteligencia termina democratizando conocimiento, emprendimiento, educación y creatividad, fantástico.

Pero el futuro será realmente “para todos” solo si tú sigues teniendo capacidad para elegir quién controla tus datos, tus agentes y tus decisiones.

Esa discusión probablemente será bastante más importante que cuál modelo lidera el próximo benchmark.

FAQs

¿Qué es la superinteligencia personal?

Es la visión de disponer de agentes de inteligencia artificial extremadamente capaces, personalizados y orientados a los objetivos específicos de cada persona.

¿Qué propone Meta con la superinteligencia personal?

Meta propone distribuir estas capacidades ampliamente, incluyendo agentes personales, herramientas creativas, tutores, asistencia científica y apoyo para crear negocios.

¿Meta cree que la IA eliminará empleos?

No. Zuckerberg sostiene que la IA orientada a aumentar las capacidades individuales y la invención podría producir nuevas empresas y eventualmente más empleo, aunque reconoce que existirán transiciones laborales difíciles.

¿Cuándo quiere Meta ser positiva en agua?

Meta señala el objetivo de ser water positive para 2030 y restaurar hasta 200% del agua utilizada en zonas con alto estrés hídrico.

¿Cuál es el principal riesgo de la superinteligencia?

Más allá de los riesgos técnicos, Meta plantea que una concentración excesiva de superinteligencia en pocas instituciones podría crear un fuerte desequilibrio de poder.

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