La era turbulenta de la IA no será una transición tecnológica tranquila. Bill Gates cree que perderemos empleos y que debemos decidir cuáles jamás entregaremos a las máquinas.
En “A Turbulent AI Era and Critical Choices to Make”, publicado por Bill Gates en Gates Notes, aparece probablemente una de sus advertencias más fuertes sobre inteligencia artificial hasta ahora. Gates sigue pensando que la IA puede mejorar salud, educación, agricultura y productividad. Pero dice algo que muchos ejecutivos prefieren no escuchar: la era turbulenta de la IA puede eliminar trabajos definitivamente y hacerlo mucho más rápido que cualquier revolución tecnológica anterior.
Y aquí estoy bastante de acuerdo con él.
Llevamos años repitiendo la frase tranquilizadora de que “la tecnología destruye empleos, pero crea otros”. Perfecto. El problema es que esta vez la máquina no reemplaza solamente fuerza física. Empieza a reemplazar cognición.
Ahí cambia todo.
Esta revolución no se parece tanto a las anteriores
Cuando apareció el computador personal, Gates recuerda que hicieron falta aproximadamente 20 años para cambiar significativamente la manera de trabajar. Había que desarrollar software, bajar precios y enseñar a millones de personas a usarlo.
La IA tiene otra dinámica: ya funciona en dispositivos que tienes, entiende lenguaje natural y puede aprender mirando prácticamente los mismos materiales utilizados para capacitar personas.
Por eso la comparación con la Revolución Industrial me queda corta.
El salto desde agricultura hacia trabajos de oficina ocurrió durante varias generaciones. Gates cree que la disrupción actual podría concentrarse en aproximadamente una década y golpear derecho, medicina, servicio al cliente, software, manufactura y finalmente también trabajo físico mediante robótica.
O sea, no tienes tres generaciones para adaptarte.
Tienes probablemente algunos años.
El dato incómodo: algunos trabajos no volverán
Gates recuerda que en 1933, en plena Gran Depresión, el desempleo estadounidense llegó aproximadamente al 25%. Pero aquel fenómeno era cíclico: cuando volvió la inversión, el empleo se recuperó.
Con la era turbulenta de la IA el problema podría ser estructural.
Si un agente realiza trabajo prácticamente sin errores y cuesta una fracción del salario humano, ¿por qué una empresa racional seguiría pagando por determinadas tareas?
Ahí aparece el verdadero tema.
Gates incluso pone un ejemplo brutalmente simple: el trabajador de US$20 por hora que termina compitiendo contra un robot de US$10 por hora.
No necesitas una conspiración para explicar lo que ocurre después. Basta Excel. Una empresa automatiza y baja costos. El competidor debe hacerlo también. Si ninguno lo hace, probablemente aparece una startup que sí lo hará. El mercado termina empujando la adopción.
“Human Reserved”: trabajos que decidimos no automatizar
Aquí Gates introduce una de las ideas que más me gustaron del artículo: Human Reserved.
No porque una máquina no pueda realizar algo, sino porque nosotros decidimos que no debería hacerlo.
Piénsalo.
Una IA podría técnicamente comunicarte que tienes una enfermedad terminal. ¿Queremos eso?
Un robot podría cuidar a una persona con Alzheimer. ¿Es equivalente a una persona que interpreta gestos, conoce silencios y entiende emocionalmente qué necesita?
Gates propone que ciertos empleos podrían preservarse deliberadamente, como hacemos con una reserva natural: técnicamente podríamos construir allí, pero decidimos no hacerlo porque perderíamos algo demasiado importante.
Esto me parece enormemente provocador.
Durante décadas definimos innovación como “si se puede automatizar, automatízalo”.
Quizás tendremos que cambiar esa frase por: si puedes automatizarlo, primero pregúntate si realmente quieres hacerlo.
¿Un impuesto a robots? Ya no suena tan ridículo
Gates vuelve además sobre una propuesta que hace algunos años sonaba bastante extraña: gravar económicamente la sustitución de trabajadores mediante robots o IA.
La lógica es relativamente sencilla.
Si menos personas trabajan, cae la recaudación por impuestos laborales justo cuando el Estado necesita más recursos para reconversión, capacitación y protección social.
Por eso propone reequilibrar impuestos entre trabajo y capital, incluso aceptando cierta ineficiencia económica si eso permite suavizar la transición.
Hace diez años esto habría parecido casi antitecnológico.
Hoy ya no estoy tan seguro.
Si las ganancias de productividad terminan concentrándose en quienes poseen modelos, chips, infraestructura y capital, mientras millones financian individualmente su propia reconversión laboral, tenemos un problema económico. Y político.
Grande.
La IA también puede ser el mayor igualador
Ahora, Gates tampoco cae en el apocalipsis fácil.
Viz.ai, por ejemplo, ya se utiliza en casi 2.000 hospitales estadounidenses para ayudar a detectar accidentes cerebrovasculares y otras emergencias. Y la Gates Foundation tiene 19 años restantes para gastar sus US$200.000 millones, utilizando IA entre otras cosas para acelerar medicamentos, vacunas, educación y agricultura.
También cita un estudio con más de 1.100 usuarios de compañeros de IA: cuanto más intensa y emocionalmente personal era la relación con el chatbot, peor tendían a sentirse las personas, especialmente aquellas con redes sociales más pequeñas.
Entonces, la discusión no es IA buena versus IA mala.
Eso es demasiado infantil.
La pregunta interesante es qué decisiones tomamos antes de que los incentivos económicos las tomen por nosotros.
Bill Gates dice que la IA puede convertirse en el mayor igualador jamás inventado o en una de las mayores fuentes de injusticia.
Yo agregaría algo: probablemente intentará ser ambas cosas al mismo tiempo.
Y ahí vamos a tener que elegir.
FAQs
¿Qué significa “era turbulenta de la IA”?
Es la transición económica y social provocada por sistemas de IA capaces de sustituir tareas cognitivas y, posteriormente, físicas a una velocidad mucho mayor que tecnologías anteriores.
¿Bill Gates cree que la IA destruirá empleos?
Sí. Gates sostiene que muchos empleos desaparecerán permanentemente y que la creación de nuevos trabajos podría ser insuficiente sin políticas específicas.
¿Qué es Human Reserved?
Es una propuesta de Bill Gates para reservar determinados trabajos exclusivamente para humanos, incluso cuando técnicamente puedan ser realizados por IA o robots.
¿Bill Gates propone cobrar impuestos a robots?
Sí. Gates vuelve a defender la idea de gravar la automatización para financiar reconversión laboral y protección social, además de reequilibrar la tributación entre trabajo y capital.
¿Qué riesgos principales identifica Gates?
Destaca tres: desaparición permanente de empleos, aumento de capacidades para fraude, ciberataques y otros daños, y efectos negativos de la IA en desarrollo infantil y relaciones humanas.
¿Bill Gates está en contra de la inteligencia artificial?
No. Cree que puede generar enormes mejoras en salud, educación, agricultura, energía y ciencia, pero sostiene que esos beneficios no se distribuirán automáticamente de forma equitativa.
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